Sólo siete horas para recorrer 434.3 kilómetros, en su mayoría de carreteras federales, que no están diseñadas para competencias de automovilismo deportivo. Los pilotos se enfrentarán a caminos estrechos y pavimento gastado. Sus nervios de acero y sus reflejos impedirán que se salgan del camino y pierdan valiosos minutos.